La paz era esto

Nunca ocurre como esperamos que ocurra. Ni ese primer beso, nervioso. Ni esa primera vez, apresurada, difícil. Ni el día que conoces la última nota anunciando que has terminado tu carrera universitaria. Ni el primer día de trabajo. Nada es nunca como imaginamos que iba a ser: quizá mejor, casi siempre peor o simplemente diferente.

Con la ansiada y durante décadas esperada PAZ ocurre lo mismo. Todos nos hicimos unas expectativas en nuestro imaginario personal y colectivo, que rara vez han quedado colmadas y posiblemente nunca lleguen a serlo. Tal vez pensamos que al día siguiente de anunciarse el fin del terror seríamos automáticamente felices, que unos (da igual quiénes) habrían ganado indubitadamente sobre los otros, que no habría ningún resquicio moral, legal o dialéctico sobre el que cupiera duda alguna de nuestra victoria. Y que además, lo haríamos de común acuerdo, todos a una…Los malos con los malos, los buenos con los buenos, cada uno en su casa y dios en la de todos. Unos pedirían perdón y otros perdonarían. Unos reconocerían el daño causado y otros los errores cometidos, no exentos tampoco de dolor ajeno y nadie tendría ninguna duda sobre nada. Un sistema binario, en definitiva, que solo admitía unos o ceros.

Pero no. Nunca sucede así. Ni el primer beso, ni la primera vez, ni tu primer día de trabajo…ni tampoco la paz. Siempre es diferente a como lo soñaste una y quizá mil veces.

El día en que perdimos las elecciones municipales de 2011, no solo en San Sebastián, sino en todas partes de España prácticamente, algunos compañeros deambulábamos por la sede de nuestro partido abatidos, incrédulos, con las manos en la cabeza como un portero goleado. Jesús Eguiguren, que hasta ese momento no había dicho nada, nos miró, y, en un gesto de cariño, de intento de consuelo, nos dijo: “no os martiricéis…no es culpa vuestra. La paz era esto.”

Muchas veces he recordado aquella frase en los dos siguientes años. Probablemente Jesús tenía razón: la paz era premiar a quienes hasta hacía, literalmente, dos días, apoyaban o simplemente no rechazaban que a sus rivales políticos les volasen la cabeza por pensar diferente. La paz era tener que ver gobernando todo un territorio y al 80% de su población a quienes jamás mostraron ninguna empatía o comprensión, ya no digo dolor, ante un asesinato y que incluso hoy en día, dos años después, pretenden vendernos motos averiadas y recicladas con mil piezas como si fuesen nuevas y sin tacha. Pero también lo es poder pasear por las calles en libertad, sin mirar atrás, sin una hipoteca cuyo pago no tiene fecha de vencimiento conocida.

La paz es así.  Creemos que es como un hijo que, durante toda su vida, va a estar bajo nuestra égida, y nos va a obedecer, sin ser conscientes de que, antes o después, tomará su rumbo y creará su propia historia. No me gusta la teoría del “relato compartido”, nunca he creído en él. Cada persona tiene sus vivencias, únicas e intransferibles, y por eso tiene derecho a tener su propio relato, sin que se lo impongan o intenten consensuar con nadie.

Todo esto, y mucho más, es la paz. Cumplir el Estado de Derecho y las Sentencias de los Tribunales, dar cariño y cercanía a las víctimas, extender los valores del civismo, la convivencia, el respeto, y transmitirlos a nuestros hijos si los tenemos…Algunos piensan que la paz fue extremadamente generosa con quienes nunca hicieron nada para conseguirla e incluso la impidieron, y muy poco con quienes más lucharon para alcanzarla, arriesgando para ello su propia vida: y probablemente sea cierto. Pero no me siento capaz de decidirlo ni afirmarlo en nombre de nadie, solo en el mío propio. Que ya es bastante.

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3 comentarios en “La paz era esto”

  1. Kaixo Enrique,

    Creo que tu lectura sobre el vuelco en las elecciones de 2011 es errónea, no se corresponde con lo que he visto en gente cercana que votó a Bildu por primera vez.

    Tomo tu frase “la paz era premiar a quienes hasta hacía, literalmente, dos días, apoyaban o simplemente no rechazaban que a sus rivales políticos les volasen la cabeza por pensar diferente” como resumen y argumento mi dicrepancia:

    En 2011 se unen tres factores clave: El fin de la estrategia político-militar de la izquierda abertzale (Zutik Euskal Herria, Acuerdo de Gernika…), el inicio de la acumulación de fuerzas para ocupar el cuarto gran espacio político (en orden cronológico) y la primera opción electoral no semi clandestina de la izquierda abertzale en una década.

    Estos hechos conforman una opción electoral que recoge una realidad sociológica ya existente, es decir, no es que la gente vote Bildu para agradecer que no volasen la cabeza a nadie, tal y como afirmas, sino que ese espacio ya existía pero no estaba ocupado porque demandaba dos cosas: estrategia democrática y fin de la fragmentación electoral.

    La visión de Eguiguren de que la paz no premia a los que la hacen posible es demasiado reducccionista. El PSE debería entender, sobre todo en Gipuzkoa, que Bildu no fue una singularidad de la consecución de la paz. La sociología que representa Bildu tiene espacios propios muy potentes como el euskera, los jovenes, el movimiento feminista…El PNV, el PSE y el PP tienen otros y es indudable que el tablero político era este desde hace mucho tiempo, pero ETA, las ilegalizaciones y el archipielago de partidos lo han escondido.

    Ondo izan

    1. Kaixo Unai,

      Yo no he pretendido explicar los motivos de un resultado electoral, sino ponerlo en contexto del resultado que un proceso de paz puede tener, y que no siempre es lo que esperamos.

      Hace dos años yo mismo, en otro blog que tenía, ya dí los motivos por los que pensaba que habíamos perdido aquellas elecciones, que no eran sino un conglomerado de razones, una especie de “tormenta perfecta” que dio ese resultado, incluidos errores propios, “quince emes”, etc…
      Ahora se trataba más bien de, gracias – o a partir- de un comentario que nos hizo Jesús aquella noche (aciaga), desarrollar una teoría sobre cómo se cumplen o no unas expectativas, en este caso sobre la Paz.

      Un saludo y gracias por ser el primero en hacer un comentario!

  2. Hola Enrique
    Así que la paz era esto… Como dice Morfeo a Neo en Matrix cuando despierta por primera vez: “Wellcome to the real world…”
    Tu análisis es certero, pero tiene una limitación; es certero ahora. No lo será dentro de un tiempo, pues lo verás todo diferente. Es lo malo de las cosas grandes, se necesita distancia para verlas enteras. En este caso, la distancia la da el tiempo, que en el fondo es lo mismo, como dijo Einstein.
    Podemos imaginarnos cómo será todo esto dentro de un tiempo. El cese de ETA está todavía muy reciente. La gente tenía muchas ganas de que esto terminase. Los que sufrían la violencia de ETA en primera persona, por razones obvias. Y los otros… no por compasión, sino porque hacía ya unos años que no sabían cómo hacer para dejarlo, y la existencia de ETA les parecía ya sumamente inoportuna.
    Pero imagínate cómo se verá todo a medida que esta época vaya quedando atrás. La izquierda abertzale actúa como si las leyes de la memoria no les afectasen, como si cada día que ha de pasar, no viniera a echar un velo de olvido sobre esos hechos, personas y lugares. El tiempo lo transforma todo, y nos da perspectiva.
    Dentro de no mucho tiempo, la época y la épica de ETA nos parecerán medievales. Bueno, su imagen, ya lo es: eso de salir con capuchas en vez de pixelarse la cara, las sábanas colgando, la bandera…. Pero más allá de su imagen, su discurso, su sentido, su pretendida razón de existir, van a soportar muy mal el paso del tiempo.
    Ya que es probado que tenemos capacidad para la empatía, como capacidad de percibir lo que otro individuo puede sentir, imagínate cómo tiene que sentirse una persona de lo profundo de ese mundo. Esos de los que dices tú que la paz ha sido generosa con ellos: desde los 16 años metido en mil líos, te enrolas, cometes varias ekintzas, hasta que estás quemado, y te pillan. Tus jefes te dan por quemado, todo el mundo te da por amortizado. El juicio y tal, camisetas, buen rollo… hasta que llegas a la cárcel. Te caen ciento y pico años, o mil y pico, da igual. Si no eres un gnomo, no podrás cumplir la condena entera. Entras convencido de que va a haber negociación, amnistía, todo eso… Pero pasan los años y ves que va a ser que no.
    Con suerte, sales del talego pasados los 50 años, y resulta que todo lo que has hecho, no ha servido para nada. Tu familia también ha estado jodida todos estos años, y resulta que los que te indujeron a todo esto, ahora dicen que hay que dejarlo… sin haber conseguido nada de lo que se buscaba.
    Entiendo que alguien pueda asumir que el trabajo de un año o dos no ha servido para nada. Pero asumir que pasas toda tu vida adulta en la cárcel, y sales sin familia, sin trabajo, sin dinero, sin experiencia, sin saber casi ni andar por la calle, y resulta que no hay resultados…
    Y es que ellos también cumplen años, y su percepción de las cosas también cambia. Y muchos empiezan a recibir visitas del espíritu de las navidades pasadas.
    Por ahora, ese mundo se mantiene cohesionado bajo una terrible presión, que les da la cobertura psicológica y moral que necesitan. Estas cosas sólo las mantiene unidas la presión, como las estrellas de gas. Pero esa presión empezará a fallar, sin duda. Ya se atisban signos de ello. Y como en cualquier negociación, quiebra o concurso de acreedores, en cuanto se abra la veda de las medidas individuales, va a ser un sálvese quien pueda.
    Decía Einstein en su teoría de la relatividad que todo el movimiento del universo es relativo, porque en el espacio remoto no hay nada contra lo cual se pueda medir. De ahí lo de “relativo”. Ahora nos parece inmenso el éxito electoral de los que nunca criticaron que te volasen la cabeza. Pero creo que eso es simplemente relativo.
    Alguna vez ya he dicho que aquí se cobra por adelantado; por ejemplo, en las generales de 2008 el PSE obtuvo 430.690 votos (con un 64,03% de participación), y le sacó 124.000 votos de distancia al PNV… para pasar a sacar 212.809 en las últimas autonómicas (63,96% particip.). Creo que es claro que la gente premió el esfuerzo del PSE/PSOE por conseguir la paz.
    Como dijo aquella visionaria, se ha dado una conjunción planetaria: una mezcla de factores que nos han dado la tormenta perfecta en el momento perfecto: grave crisis económica; grave deslegitimación de la política; más grave deterioro de imagen del partido en el gobierno, arrollado por esa crisis económica; hartazgo colectivo de la violencia; los “malos” con unos buenos estrategas, que se presentan como algo “nuevo”, más limpio, otro modelo… Al final, ves que no es sólo que el mundo abertzale fuese recompensado. Les fue muy bien, vale, pero creo que hubo también un apático abandono de los votantes tradicionales de otras opciones, y que las municipales del 2011 fueron claramente un castigo a otras opciones por otros motivos (ZP…), que al final, hizo coincidir su mejor resultado relativo con el momento del abandono de la violencia, lo que nos llevó a pensar en una relación directa y total causa-efecto.
    Quiero decir con esto que el análisis de Jesús no es completo. El resultado del 2011 tiene varios factores. Sin duda, la paz que se veía inminente, empujó esos resultados, pero Jesús debería haber dicho “no os martiricéis…no es culpa vuestra. La paz, si te pilla gobernando en medio de una crisis terrible, con un presidente dando bandazos absurdos, y con un alcalde que lleva ya 20 años, era esto…”
    Relativiza todo lo que dices. La paz es que tú puedas ir, por fin, por la calle sin dos matones detrás, que no te manden amenazas, que puedas pasar por donde quieras… y la paz, a cambio de nada, significa para los victimarios que toda su lucha, su dolor, sus injusticias, no han servido para nada. Han muerto de agotamiento sin saber ni lo que buscaban.
    Hoy crees estar triste con esta paz. Pero no lo estás. Lo estás con la situación del momento. Dentro de unos años, recordarás que hubo unos que te querían volar la cabeza, y que al final, sin que tú cambiases ni un pelo tu posición, tuvieron que abandonar la idea. Es cierto que hay muchos de ellos que no sienten ni sentirán la más mínima compasión por el dolor causado. Pero otros muchos mantienen su coraza moral por ahora, escudándose en el movimiento, como se hacía en Nuremberg intentando una y otra vez negar la responsabilidad individual. A esos, la historia les ha juzgado, y ha dejado como principio esencial de nuestra cultura occidental que nunca nadie puede escudarse en responsabilidades o movimientos colectivos para exculpar sus horribles acciones. Al final, como ya han hecho bastantes, muchos asumirán una carga moral enorme que les perseguirá hasta el fin de sus días.
    La paz no ha sido generosa, como dices, con quienes generaron dolor. No han conseguido nada. Están vacíos. No pueden vanagloriarse de haber hecho nada. No han dejado nada mejor para futuras generaciones. Ni una triste línea del Estatuto de Gernika se ha modificado. Eso no es ser generoso.
    Esta situación institucional es como una borrachera; se pasará antes o después. Pero la paz, es para siempre.
    Animo, al final, con la perspectiva que da el tiempo, verás que la paz es hasta más bonita de lo que habías soñado, porque permite que tu vida sea totalmente aleatoria, sin estar sujeta a nada.

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